domingo, 3 de abril de 2011

Inscripción de armas disminuye un 57% en los últimos cinco años

Según estadísticas de la Dirección General de Movilización Nacional, en 2010 se inscribieron 5.883 armas menos que en 2006.


En Chile, adquirir un arma de fuego es legal. Todo mayor de edad, que cumpla con los requisitos, puede adquirir una y destinarla a fines deportivos, de protección o simplemente como coleccionista. Pero a diferencia de países como EE.UU., donde un arma puede conseguirse hasta en los supermercados, en nuestro país se han establecido estrictos procedimientos para quien opte por comprar una escopeta o pistola. Y es esta reglamentación, a juicio de comerciantes o tenedores de artefactos de defensa, la que ha desincentivado el proceso, que desde 2006 muestra una clara tendencia a la baja.

Así lo demuestran las cifras entregadas por la Dirección General de Movilización Nacional (DGMN): la inscripción de armas bajó en un 57% en los últimos cinco años. Ello, pues en 2006 se registraron 10.235 armas y el año pasado, sólo 4.353.

"Hay gente que llega acá con la intención de comprar un arma, pero cuando uno le empieza a enumerar todo el trámite que tiene que hacer para adquirirla e inscribirla, se da media vuelta y se va. Otros se dan el tiempo, comienzan el trámite, pero llegan a la mitad cuando saben lo que tendrán que gastar. Así, sólo unos pocos realizan el proceso legalmente", explica Ennio Mangiola, presidente de la Asociación Gremial de Armerías, Pesca y Camping de Chile (Agapech).

Hacia la prohibición

El jefe del departamento de control de armas de la DGMN, coronel Ricardo Burlé, explica que ,al contrario de otras legislaciones internacionales, donde las constituciones consagran el derecho a armarse y a la autodefensa, la nacional va en sentido contrario.
"El ordenamiento que se ha querido dar va en el sentido de una prohibición al acceso a las armas, pero a aquellas personas que desean tener uno de estos elementos, se les otorgan las autorizaciones de acuerdo a la ley de control de armas, que en 2005 fue modificada y aumentó las exigencias, de ahí la tendencia a la baja", dice Burlé.

Para comprar un arma hay que dirigirse a una armería o casa comercial y tener cupo disponible, pues sólo se permiten dos por persona para fines de defensa, seguridad, deporte o colección.

En el sitio de venta y previa elección del arma se solicita una orden de compra comercial, que se debe presentar a la autoridad fiscalizadora junto a una serie de documentos adjuntos: prueba de conocimientos de armas y examen siquiátrico favorable, además de los certificados de residencia, antecedentes personales y de asistencia técnica. Entre los impedimentos destaca tener sanciones de violencia intrafamiliar o condenas.

El valor

Quienes cumplan los requisitos deben pagar el valor del trámite, que varía según el armamento y bordea los $ 20 mil. A ello se suman las tasas dispuestas para municiones y transporte de armas de fuego. Todo el trámite dura entre siete a 10 días. "Si un campesino quiere comprar una escopeta para cazar, que cuesta casi $ 130 mil , va a tener que pagar entre exámenes, permisos y municiones cerca de $ 90 mil. Entonces, seguramente va a desistir. El problema de eso es que puede surgir como alternativa el mercado negro, que es peligroso: o el armamento hechizo", dice Mangiola.

Algo similar opina Cristián Gamboa, presidente de la Agrupación Nacional por la Tenencia Responsable de Armas (Antra). "El procedimiento es engorroso y caro. El problema surge, por ejemplo, cuando gente que hereda un arma no la inscribe por evitarlo ", dice Gamboa.

Burlé añade que las campañas de tenencia responsable y las restricciones legales buscan también evitar que delincuentes se nutran de armas en robos a viviendas, incentivando los resguardos de seguridad implicados.

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