Intel, el mayor fabricante de microprocesadores del mundo, se ha propuesto la meta de triplicar su negocio en América Latina en los próximos cinco años, un desafío que se produce el mismo año en que Brasil está desplazando a Japón como el tercer mayor mercado a nivel mundial de la compañía.
"Veo verdaderamente factible que tripliquemos nuestro tamaño en Latinoamérica en los próximos cinco años gracias a unos índices de crecimiento en la región que están muy por encima del promedio de la empresa", dijo hoy el director general de esa firma para América Latina, Steve Long, durante una entrevista con Efe.
El ejecutivo, que tras más de una década en la compañía ocupa desde enero de este año el puesto de máximo responsable en Latinoamérica, asegura que éste es "el momento idóneo" para que la tecnológica estadounidense expanda su presencia en la región.
"Si prevemos que nuestra principal área de negocio, la de los computadores personales, crezca alrededor del 10% este año, la expansión en América Latina es del doble e incluso más", detalló Long, quien reconoció que hasta el año 2000 la compañía apenas tuvo presencia en una región que entonces veían como "inestable".
"A partir de ahí, de 2000 a 2005, América Latina empezó a sorprender y a atraer la atención de la compañía, que comenzó a hacer inversiones en personal, recursos, ejecutivos... Empezó a recuperar el tiempo perdido", asegura el máximo responsable en la región, que recuerda que hoy en día supone entre el 6% y el 7% del total de los ingresos de Intel.
Long destaca principalmente la evolución del negocio en Brasil, un país que según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) crecerá este año alrededor del 4%, ya que, de acuerdo al directivo, en 2011 conseguirá desplazar a Japón como su tercer mayor mercado a nivel mundial.
Tanto en Brasil como en el resto de los países de la región, así como en otros mercados emergentes como China e India, Intel se ve beneficiado por el gran potencial de clientes que están buscando hacerse con su primer computador personal, una oportunidad "única", según Long, ya que ese potencial es más reducido en países desarrollados.
A pesar de que el principal negocio de Intel reside en esos primeros compradores, el directivo subraya también la oportunidad que trae consigo la "explosión de acceso a datos, bien sea por medio de computadores, teléfonos móviles o tabletas electrónicas, que requiere de unos centros para su procesamiento que nuestra empresa debe explotar en América Latina".
Pero si este año Brasil se convertirá en el tercer mayor mercado de Intel, México tampoco deja de sorprender al ejecutivo al ascender hasta el décimo puesto de los mayores focos de negocio para la compañía estadounidense este año.
El mayor fabricante de microprocesadores del mundo, que también está presente en otros países de América Latina como Colombia, Argentina, Venezuela, Perú y Costa Rica, anunció el pasado miércoles sus resultados empresariales, en los que reveló que tuvo un beneficio neto de US$6.114 millones en el primer semestre del año, el 15,29% más que los US$5.329 millones obtenidos en el mismo periodo de 2010.






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